vie 28a. Ordinario año Par (Id=688)

Primera Lectura

Ya antes esperábamos en Cristo. Ustedes han sido marcados con el Espíritu Santo

Lectura de la carta del apóstol según Pablo a los Efesios
1, 11-14

Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. A ésto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos un himno de alabanza a su gloria. En él también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, al creer en Cristo han sido marcados con el Espíritu Santo prometido, garantía de nuestra herencia mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 32, 1-2.4-5.12-13

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Alégrense, justos, en el Señor, que la alabanza es propia de los buenos; den gracias al Señor con el arpa, toquen para él la lira de diez cuerdas.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.


La palabra del Señor es sincera, todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, el amor del Señor llena la tierra.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi..


Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que se eligió como herencia. Desde los cielos mira el Señor, y ve a todos los hombres.
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Beátus pópulus, quem elégit Dóminus in hereditátem sibi.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en ti hemos confiado.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
Aleluya.

Evangelio

Todos los cabellos de su cabeza están contados

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
12, 1-7

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: –Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche, se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego. A ése tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]